Doña María Guerrero, madre de varias generaciones

Doña María Guerrero, madre de varias generaciones

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Hace 93 años la ciudad de Torreón, Coahuila en México vio nacer a una pequeña sietemesina cuyo cuerpo cabía holgado dentro de una caja de zapatos que le servía de cuna.
Cuenta la familia que la niña era tan pequeña que su cabecita parecía una naranjita. Desde ese momento María Guerrero López demostró su fuerza, valentía y coraje que serían las armas que le acompañarían hasta el día de hoy y que han servido de modelo a sus cinco hijos.

Yo fui el primer nieto de mi mamita María, la güera”, nos cuenta Ricardo Plata, empresario y socio de un negocio al sur de Charlotte. “Viví con mi mamá, porque yo sigo llamando mamá a mi abuelita. Y mi verdadera mamá – a quien también quiero y adoro con toda el alma- entiende que mi corazón está repartido entre las dos. Aunque debo confesar que todos los días primero llamo a mi abuelita antes que a mi mamá”, afirma.

Doña María Guerrero se casó a los 16 años con un militar y debió acompañar a su marido como soldadera” hasta que nació su cuarto hijo, Fernando, cuando cansados de andar de aquí para allá sin nada propio, durmiendo en un petate y con el corazón en la mano por lo riesgoso de la carrera militar, se establecieron en el
Distrito Federal para criar a sus hijos y darles una vida mejor.

Don Francisco Nolasco, esposo de doña María, trabajó haciendo un poco de todo. Electricista, zapatero, no ponía peros a ninguna labor. Doña María no se quedó atrás y consiguió trabajo como operaria en una fábrica de espejos, de la que se retiró 46 años después.

María Guadalupe recuerda muy especialmente los ahorros de su madre para costearle la fiesta de quince años, una fecha muy especial para la comunidad de origen mexicano. “En un calcetín iba echando pesetas, moneditas de plata que reunía con mucho esfuerzo. El calcetín se puso bien grande y, de peseta en peseta, logró juntar lo necesario y más para mi fiesta. Tuve vestido, zapatos, damas, chambelanes y una fiesta inolvidable”, recuerda María Guadalupe.

De dormir en un petate a contar con departamento propio y otro de alquiler, doña María es una testigo de los cambios que trajeron los nuevos tiempos. Recuerda haber cocinado con brasero y estufa de petróleo y hoy maneja todos los electrodomésticos digitales en su casa, en la que vive sola y recibe diariamente la visita de su hija María Guadalupe.

María Guerrero hace honor a su apellido. Es una guerrera incansable que ha marcado la vida de sus 5 hijos, 18 nietos e innumerables bisnietos. Desde Charlotte sus nietos y bisnietos le dicen: ¡Feliz día de las madres ‘mamá güera”!

 

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