El pabellón estadounidense en la Bienal, una apelación a combatir a Trump

El pabellón estadounidense en la Bienal, una apelación a combatir a Trump

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Javier Alonso

Venecia, Italia, 12 may – El pabellón estadounidense en la Bienal de Venecia de arte se ha convertido en una apelación del artista que invade sus espacios, el californiano Mark Bradford, a resistir a la administración Trump, a no quedarse en la periferia.

Bradford (Los Ángeles, 1961) es el artista elegido este año para representar al arte contemporáneo de su país en la 57 edición de la Bienal de Venecia y el encargo le llegó antes de la inesperada victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2016.

“Mi trabajo salió de eso, es como si se nos hubiera hundido el suelo de debajo de nosotros”, confesó hoy Bradford a Efe delante del pabellón de su país, al que le ha tocado representar este año aunque admite que las ideas que en él expresa no cambiaron por la victoria del candidato republicano.

Aunque reconoció: “Uno tiene que aceptar la inestabilidad, es tan nuevo que como artista tienes como que aceptar esta especie de derrumbe, esta sorpresa”.

Y, preguntado sobre cuál debe ser la actitud de los artistas ante las consecuencias que puede tener la llegada de la nueva administración a la Casa Blanca, opinó que no deben quedarse en la periferia.

“Yo creo que los artistas y las personas progresistas tienen que hacer más de lo que ya hacen y tienen que someter a más presión al centro”, dijo en alusión a las esferas de poder.

“No se trata simplemente de que tengamos que hacer nuestro trabajo y escondernos de alguna manera sino que tenemos que presionar más y que tenemos que exigir más a los que están en el meollo”, defendió Bradford.

A Venecia llega con una propuesta que transforma el histórico pabellón de los Estados Unidos en el espacio de los Giardini de la Bienal veneciana en un escenario que espera que, como impresión al espectador, le deje solamente una: “vulnerabilidad”.

Al pabellón se entra por un lateral, no por el pórtico central del edificio, sino casi desde la parte de atrás; montones de tierra se acumulan junto a la entrada y los visitantes acceden a un espacio que invade la primera de las creaciones, “Spoiled foot”, una gigantesca excrecencia que cuelga desde el techo casi hasta el suelo, elaborada con lienzo, pequeños pedacitos de madera y cartón yeso.

La gigantesca forma obliga al visitante a arrimarse a las paredes y a rodearla para observarla, antes de pasar al siguiente espacio expositivo, donde la presencia de “Medusa”, una obra en acrílico, pintura, papel, cuerda y calafate recuerda al personaje mitológico.

La abstracción de Bradford, algunas de cuya obras han alcanzado precios millonarios en subastas internacionales -como “Constitution IV”, vendida por 5,7 millones de dólares (5,2 millones de euros) en 2015, juega en Venecia con conceptos tomados de la mitología.

En la rotonda a la que se accede normalmente desde la puerta central del pabellón el artista ha instalado “Saturn Returns” y da la sensación de que el lugar amenaza ruina.

Los conocidos collage de Bradford reinan en los espacios adyacentes, con grandes lienzos cubiertos de técnica mixta, entre ellos “Tomorrow is another day”, que el artista toma de la famosa última frase del filme “Gone with the Wind” y que da título a la exposición.

Cierra esta un vídeo que data de 2005, “Niagara”, en el que Bradford muestra una imagen que evoca sexualidad, violencia y desafío en el caminar lento de un antiguo vecino del artista y que recuerda al contoneo de Marilyn Monroe en la película del mismo título de 1953 con la estrella de Hollywood.

Bradford insistió a Efe sobre que nada de lo que exhibe en Venecia es totalmente nuevo: “yo siempre había estado pensando en relación con (la idea del) colapso incluso antes de Trump, yo siempre había pensado en que iba a haber algo que se iba a derrumbar o que iba a haber un cambio”.

“Ya pasé por esto a principios de los ochenta cuando el sida golpeó, me transformó, cambió totalmente el paisaje a mi alrededor cuando era joven”, afirmó el angelino.

“Así que estaba acostumbrado a que me sorprendieran, a que algo cambiara la historia de mi vida. Y me acuerdo de qué hice entonces, insistí, empujé, hice que mi voz se oyera”, insistió Bradford.

“Cuando uno lo que quiere es salir corriendo, es exactamente lo contrario lo que hay que hacer: no podemos escapar, sino que hay que hacer más presión, tenemos que gritar más”, instó.

“El arte y los artistas tienen que concentrarse en lo que el artista decide que es en lo que tiene que fijarse, no es que yo diga que tienen que fijarse en algo concreto. Yo personalmente siempre he estado interesado en la política, en las políticas de mi tiempo y que mi trabajo reflejara eso, así es como he sido siempre”. EFE

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